22 agosto 2010

La Playa.


Hay que tomar las cosas como vengan. No hablo de conformismo, sino de acomodarse a las circunstancias, si estan molestos por que hace calor, tómense un refresquito, una cervecita o mejor aun, vayan para un río o la playa, si, mejor a la playa, les aseguro que la playa siempre les será gratificante.

Recuerdo con dificultad que una vez me le extravíe en la playa a mi hermano mayor, para mi mala suerte esto término con ese viaje semanal acostumbrado y tan esperado, esa fue la última vez que nos llevo ya que de ese susto nunca se recupero.

A pesar de esa mala experiencia no perdí el amor por el mar, me volvió adicto a la playa, el ir y venir de las olas, su sonido, la inmensidad azul.

Cada vez que me sumerjo en ella, miles de grandes momentos reviven y los malos ratos quedan ahogados en ella.

Desde las mas brutales insolaciones, picaduras de insectos, mordeduras de cangrejos, pero también largas conversaciones, el compartir con los amigos, las caminatas nocturnas, los besos apasionados, el bello atardecer, el luz del alba al amanecer, o simplemente el despertar y abrir la ventana con su inmenso azul recordándote qué. Todo lo que necesitas esta a tu lado.

Ninguno de esos momentos los cambiaria por nada, siempre serán mi mas preciado tesoro.

Jac.

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