25 julio 2010

Una mañana cualquiera.

Hace pocos días, por razones que no voy explicar, me halle sentado a las siete de la mañana en una parada de vehículos ubicada frente a un enorme centro comercial de Santo Domingo Este.

Mientras esperaba y veía las oleadas de vehículos que pasaban feroces a cada cambio de luz del semáforo, escuchaba las conversaciones de las personas que llegaban al lugar.

Unas señoras cincuentonas que al parecer se encontraban todos los días en ese lugar, debatían entre las ventajas y desventajas de abordar un autobus de Diez pesos con relación a una de cinco pesos. Ahí recordé que todavía existen pasajes de ese precio, uno que paga tan cara la gasolina!

Al rato llega una Señora, acompañada de una perro de los denominados viralatas, al parecer el canino le acompañaba diariamente a la parada, el perro, como un animal amaestrado, obedecía al pie de la letra cada palabra de la Señora, el animal se marcho cuando su ama abordo el autobús de transporte publico.

Unos señores de origen humilde llegaron, cargando unos martillos y otros equipos de carpintería, le hicieron señas a un autobús que les ignoro, durante un rato recordaron la madre del conductor y cerraron diciendo que todas esos autobuses tienen que romperlos a pedradas, irónico el caso, pues en esas es que se transportan todos los días.

Luego empezó la lluvia y me pasaron a recoger, una joven me miro con nostalgia como diciendo, me voy a mojar!.

Jac

1 comentario:

Oflo dijo...

Tenía días que no entraba a la pagina, pero, hoy al leer este breve pero excelente articulo, no me queda más que felicitar por tan buena redacción descriptiva de esa situación que en determinados momentos no a tocado vivir a todos...